El 14 de julio de 1982, fue una noche muy especial. En las instalaciones del Colegio Don Bosco, en la ciudad de Guatemala, se reunió un grupo de jóvenes entusiastas y soñadores, con una persona que trasformaría nuestra vida: la Madre Teresa de Calcuta. Una persona bastante pequeña, muchas arrugas, voz pausada, con algo especial que no se puede describir, pero que trasmitía una vibración positiva inolvidable. Esa noche se puede decir, que la Madre Teresa sembró una semilla, que dio fruto y que ahora se llama ANINI. Luego de ese encuentro con la Madre Teresa, el 17 de octubre de 1985, exactamente habían transcurrido tres años, tres meses y tres días, cuando nació ANINI. Extraña coincidencia, pero el número tres nos daba la bendición.